{"id":98,"date":"2013-12-01T09:15:54","date_gmt":"2013-12-01T09:15:54","guid":{"rendered":"https:\/\/naccarato.org\/Vidal\/?p=98"},"modified":"2022-10-09T17:32:15","modified_gmt":"2022-10-09T17:32:15","slug":"el-primer-amor","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/naccarato.org\/Vidal\/el-primer-amor\/","title":{"rendered":"EL PRIMER AMOR"},"content":{"rendered":"\n<h2 class=\"has-text-align-center has-sitetext-color has-text-color wp-block-heading\" style=\"font-style:normal;font-weight:100;text-transform:uppercase\">EL PRIMER AMOR<\/h2>\n\n\n\n<div style=\"height:21px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<hr class=\"wp-block-separator has-alpha-channel-opacity\"\/>\n\n\n\n<div style=\"height:18px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n<div class=\"wp-block-image\">\n<figure class=\"aligncenter size-full\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"800\" height=\"600\" src=\"https:\/\/naccarato.org\/Vidal\/wp-content\/uploads\/2013\/12\/DSCI0036.jpg\" alt=\"untitled, Vidal Alcolea\" class=\"wp-image-239\" srcset=\"https:\/\/naccarato.org\/Vidal\/wp-content\/uploads\/2013\/12\/DSCI0036.jpg 800w, https:\/\/naccarato.org\/Vidal\/wp-content\/uploads\/2013\/12\/DSCI0036-300x225.jpg 300w, https:\/\/naccarato.org\/Vidal\/wp-content\/uploads\/2013\/12\/DSCI0036-768x576.jpg 768w, https:\/\/naccarato.org\/Vidal\/wp-content\/uploads\/2013\/12\/DSCI0036-400x300.jpg 400w\" sizes=\"auto, (max-width: 800px) 100vw, 800px\" \/><figcaption>untitled, painting by Vidal Alcolea<\/figcaption><\/figure>\n<\/div>\n\n\n<p>Nevaba. Copiosamente. Y el fr\u00edo era un suplicio.<br><\/p>\n\n\n\n<p>Por los claustros del monasterio, antiqu\u00edsimo, y que ahora era un internado donde cerca de ochocientas chicas sufr\u00edan la disciplina de las monjas, d\u00eda y noche, el viento glacial cruzaba aullando. Yo lo o\u00eda, como a una loba, desde mi lecho, en el dormitorio del tercer piso, en la completa oscuridad llena de la mal sincopada respiraci\u00f3n de cerca de veinticinco internas dormidas. La supervisora de nuestro dormitorio acababa de pasar con la linterna encendida, enfoc\u00e1ndola a los ojos de las durmientes. No not\u00f3 que yo estaba despierta. Pas\u00f3 de largo, silenciosa.<\/p>\n\n\n\n<p>Pensaba, con los ojos cerrados, en una foto que hab\u00eda visto en un gran libro de arte, en la biblioteca. Era del David de Donatello. Un David muy diferente al de Miguel \u00c1ngel: un David que parec\u00eda una chica, con el pelo largo sobre los hombros y las facciones exquisitas. Se parec\u00eda a ella, y ora David, ora mi hermosa amiga, entraban y sal\u00edan de mi mente calenturienta, fantasmag\u00f3ricos, mientras, bajo las s\u00e1banas, evitando ser percibida, me masturbaba.<\/p>\n\n\n\n<p>La amaba ya, habi\u00e9ndola conocido ese mismo d\u00eda, con un deseo quemador, pero fr\u00edo, como el hielo de la cumbre. Lloraba pensando en sus labios bell\u00edsimos, en la luz melosa que traspasaba, desde el alma, sus irises de \u00e1mbar. Y en su cabello ondulado, rubio, tan diferente al m\u00edo.<\/p>\n\n\n\n<p>Lo que realmente amaba de ella, casi con envidia, casi con recelo, puesto que yo carec\u00eda de tal cualidad, era aquella libertad que en todo lo referente a ella se advert\u00eda. Era como un gato del monte, apasionada y cruel a la vez. Hab\u00eda nacido para liderar, y efectivamente ten\u00eda su banda de seguidoras incondicionales. Las quer\u00eda y las maltrataba. Las besaba y las pegaba con la misma violencia. Ellas exhib\u00edan con orgullo las marcas malvas de sus besos o sus bofetadas.<\/p>\n\n\n\n<p>Aquel d\u00eda yo no hab\u00eda asistido a las clases de la ma\u00f1ana, sin importarme que despu\u00e9s me castigasen. Caminaba por la orilla del r\u00edo que cruzaba ante el monasterio, entre los \u00e1rboles desnudos, sin pensar en nada, viendo como el agua r\u00e1pida discurr\u00eda entre pedazos de hielo. De pronto o\u00ed las voces. Un grupo de estudiantes , a la entrada del bosquecillo de abedules, apaleaba a un perro grande y de pelambre blanca, que gem\u00eda penosamente. Le daban con largas estacas, ri\u00e9ndose, hasta que el perro cay\u00f3 sobre la nieve, agonizando. De su morro, ti\u00f1endo la nieve de rojo, brotaba sangre a raudales.<\/p>\n\n\n\n<p>Yo me hab\u00eda ocultado tras un \u00e1rbol para observar sin ser descubierta, pero una de las chicas hab\u00eda dado un rodeo y se hab\u00eda plantado detr\u00e1s de m\u00ed: de pronto su fuerte mano me tapaba la boca, haci\u00e9ndome da\u00f1o.<\/p>\n\n\n\n<p>-Hija de puta- susurr\u00f3 en mi o\u00eddo- Ese perro que matamos es el de sor Agnes, que es una cabrona, y se lo merece. Si quieres que a ti te pase lo mismo ve y di lo que has visto.<\/p>\n\n\n\n<p>Yo jadeaba de miedo. Me cogi\u00f3 violentamente del pelo y puso su rostro muy cerca del m\u00edo. Nuestros ojos se encontraron y por primera vez en mi vida reconoc\u00ed que me perturbaba de forma placentera que me tratasen de aquella forma. Si se trataba de alguien como ella, no me importaba ser v\u00edctima. Su mirada serena, como de agua fr\u00eda, se hundi\u00f3 en la m\u00eda desvergonzadamente y, sin venir a cuento, incongruentemente, hundi\u00f3 sus lengua entre mis labios. De forma igualmente abrupta, me apart\u00f3 de s\u00ed con un empuj\u00f3n y se alej\u00f3 sobre la nieve. Ciertamente, pose\u00eda la gracia y ligereza de una corza. El grupo desapareci\u00f3 como hab\u00eda aparecido, dejando el cad\u00e1ver del perro tirado sobre la nieve, y a m\u00ed, sorprendida y sumida en una especie de tristeza lujuriosa, tiritando de fr\u00edo.<\/p>\n\n\n\n<p>De las noches siguientes, no hubo una que no estuviese embrujada por el recuerdo de Emilia. Su beso, el primer beso realmente sexual que hab\u00eda experimentado, se repet\u00eda en mi memoria dolorosamente, y so\u00f1aba que ella estaba a mi lado, y que hund\u00eda mi lengua entre sus fuertes muslos, moj\u00e1ndolos de l\u00e1grimas. Ella se hab\u00eda convertido en el centro de mi existencia, y nada m\u00e1s me importaba. Incluso me agradaba imaginar que mor\u00edamos juntas, en la nieve, arriba en las monta\u00f1as, en los dominios del viento, lejos de las monjas, de nuestros padres, de toda la porquer\u00eda que nos rodeaba y de la cual ella parec\u00eda tan remota. Y es que, con la clarividencia de las ni\u00f1as enamoradas, yo ya sab\u00eda que el objeto de mi pasi\u00f3n no vivir\u00eda mucho tiempo. Ning\u00fan ser de tal belleza, de esp\u00edritu tan libre, permanece largo tiempo en el mundo.<\/p>\n\n\n\n<p>Nunca fu\u00ed miembro de su banda de salvajes, ni particip\u00e9 en ninguna de las fechor\u00edas que las hac\u00edan notorias entre todas las internas. Pero ella, al tanto de mi timidez, tom\u00f3 la iniciativa y me visit\u00f3 de noche. Nadie nos descubri\u00f3 nunca. Pero a lo largo de aquel invierno helado, en el antiguo internado situado en plena monta\u00f1a asturiana, en la salvaje soledad, rodeadas de nieve, silencio y piedra, entrelazamos nuestros cuerpos y almas, y fuimos una sola persona, una y otra vez.<\/p>\n\n\n\n<p>La bella Emilia, la fuerte y cruel Emilia, nunca dej\u00f3 de portarse conmigo como si yo le perteneciera totalmente, y yo nunca quise que fuera de otra forma. Pero en su alma ind\u00f3mita hab\u00eda tanta nobleza como rebeld\u00eda, y no consigui\u00f3 ver que en la mia, sumisa y compleja, mucho m\u00e1s llevada de sentimientos vulgares, emerg\u00eda, junto al amor casi suicida que le profesaba, la necesidad de deshacerla, de liberarme de ella para seguir viviendo como un ser normal, pero sin perderla. Pronto los celos mortales, el resentimiento, la envidia, afloraron en el mismo amor que le profesaba. Y busqu\u00e9 formas de hacerle da\u00f1o.<\/p>\n\n\n\n<p>Busqu\u00e9 el instrumento de su destrucci\u00f3n. Y lo encontr\u00e9 f\u00e1cilmente en su pupitre, una tarde cuando todas las internas estaban en el recreo. Se trataba de un librito en el cual Emilia hab\u00eda hecho innumerable dibujos, todos muy bellos, y escrito sus pensamientos en una especie de diario. All\u00ed se mencionaba, una y otra vez, algo atroz, que yo ni hab\u00eda sospechado: Sor Agnes, la due\u00f1a del perro asesinado, usaba a Emilia como su esclava sexual. Hab\u00eda descripciones de las cosas vergonzosas que la monja perpetraba en el cuerpo de Emilia en la soledad de su celda. Hab\u00eda exclamaciones de horror en aquel diario, escritas por la misma Emilia, en las cuales palpitaban su sentido de culpabilidad y su odio hacia aquella monja s\u00e1dica. Y estaba mi propio nombre, garabateado con violencia, rodeado de corazones sangrantes atravesados por alfileres y espinas-<\/p>\n\n\n\n<p>Acud\u00ed a la rectora del internado con el libro. Que yo sepa, no se tom\u00f3 medida alguna contra Sor Agnes. Pero pronto fue de conocimiento general que Emilia hab\u00eda mantenido relaciones sexuales con monjas a cambio de dinero y buenas notas. Un d\u00eda vino a verme, suplicante, puesto que yo ya hab\u00eda roto con ella, no queriendo verme envuelta en su vergonzosa reputaci\u00f3n. Recuerdo que goc\u00e9 cruelmente de aquel instante. La repudi\u00e9. Casi no le dirig\u00ed la palabra. Ella me miraba fijamente, con su hermoso rostro descompuesto por el dolor. Absurdamente, me ped\u00eda que nos fu\u00e9semos juntas, muy lejos de all\u00ed. Todo el mundo la despreciaba, no pod\u00eda soportarlo- Yo, simplemente, volv\u00ed la cabeza para no verla m\u00e1s y, en el espejo que hab\u00eda frente a m\u00ed, bes\u00e9 mi propia imagen en los labios, dejando la nube de mi aliento sobre el cristal fr\u00edo. Emilia entendi\u00f3: ya no la quer\u00eda, ya no la necesitaba. Y al dejarme, me mir\u00f3 con nostalgia, como si, a pesar de todo, todav\u00eda me amase.<\/p>\n\n\n\n<p>Unos d\u00edas m\u00e1s tarde, el cuerpo de Emilia, ahogada, era recuperado del r\u00edo.<\/p>\n\n\n\n<div style=\"height:20px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<hr class=\"wp-block-separator has-alpha-channel-opacity\"\/>\n\n\n\n<div style=\"height:35px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<p>Original Story \/ Post by Vidal Alkolea Pulgar, at <a rel=\"noreferrer noopener\" href=\"http:\/\/vidal-alcolea.blogspot.com\/\" target=\"_blank\">Blogspot.com<\/a> on  December 01, 2013 \/ Edited by Naccarato on October 4, 2022 <\/p>\n\n\n\n<p>Post Image: oil painting, Untitled, Vidal Alcolea<\/p>\n\n\n\n<p>copyright: Vidal Alkolea Pulgar, 2022<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>EL PRIMER AMOR Nevaba. Copiosamente. Y el fr\u00edo era un suplicio. 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